Los dientes perdidos deben reemplazarse. Esto es obvio cuando la zona sin dientes está en la parte anterior y más visible de la boca, pero es igual de importante cuando ocurre en el sector posterior, donde se ejercen las fuerzas de la masticación. La pérdida de dientes puede acarrear importantes consecuencias esteticas, si se trata de piezas de la zona anterior, o problemas digestivos y dificultades en la estabilización de la mandíbula, en el caso de las piezas molares. Si reponemos las piezas que faltan: mejora la estetica, la masticación y se evitan movimientos indeseables de los dientes vecinos.
Existen dos tipos de protesis fija: corona (o funda) o puente fijo. Corona Puente
Su colocación está indicada en zonas donde faltan pocos dientes y existe un pilar anterior y otro posterior, como mínimo, donde van fijadas las piezas que se reponen. La protesis fija se puede confeccionar con diferentes materiales: *metal
noble (de Oro), actualmente en desuso Es importante que mientras se confecciona la protesis fija los dientes preparados estén protegidos y el paciente se encuentre cómodo. Para ello se cubren provisionalmente los pilares con unas coronas de resina. Se debe acudir a revisiones periódicas para garantizar el éxito duradero de la protesis fija. Es recomendable realizar una visita al dentista 1 semana después de la colocación de la protesis. Para comprobar que no quedan restos del adhesivo, que el ajuste es perfecto y funciona correctamente. Las revisiones siguientes se planificarán a intervalos de 6 meses.
Para realizar la higiene diaria de su puente fijo, además del cepillado
dental, debe usar una seda dental especial, para limpiar el microespacio
que existe entre su encía y la pieza colocada. Esta seda consta de un
terminal algo rígido, que facilita la introducción, y una parte esponjosa,
que arrastra las impurezas. |
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